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martes, 21 de octubre de 2008

Juan Carlos Baglietto criticó a Arjona

Juan Carlos BagliettoEl rosarino Juan Carlos Baglietto criticó, sin nombrarlo, a su colega guatemalteco Ricardo Arjona por haber incluido en una de sus canciones una alusión a la "grasa abdominal" que acumulan las mujeres después de los 40 años de edad.
Baglietto, uno de los máximos exponentes de lo que en los años '80 se llamó la "Trova Rosarina", reivindicó que "no hace falta hablar de la grasa abdominal para escribir una buena canción de amor".
Lo hizo al presentarse en el porteño teatro ND Ateneo, en un recital muy particular, ya que no tuvo como objetivo presentar un nuevo trabajo del artista.
"Lo novedoso de este concierto es que es un conjunto de buenas canciones, muy bien tocadas y bastante afinadas por quien las canta... o sea yo. No es poca cosa en los tiempos que corren", explicó Baglietto ante un auditorio reducido.
Cuando promediaba el espectáculo, el artista anunció que iba a cantar "una buena canción de amor" y arremetió con "El Faro", de Javier Sánchez. "El Faro demuestra tres cosas: que las canciones de amor no tienen que ser 'chotas', que las telenovelas podrían tener mejores músicas y que no hace falta hablar de la grasa abdominal para escribir una buena canción de amor", insistió.
El público entendió rápidamente la alusión a Arjona y respondió con un cerrado aplauso y risas cómplices y mordaces.

lunes, 13 de octubre de 2008

Los Beatles y los Stones, cínicos capitalistas según historiador de Cambridge

Los BeatlesLos Beatles y los Rolling Stones no fueron héroes de la contracultura, sino capitalistas que explotaron cínicamente la cultura juvenil de los años '60 con fines exclusivamente lucrativos, según un historiador británico.
El hecho de que, tanto unos como otros, fueran tan populares -John Lennon llegó a decir en 1966 que eran más famosos que Jesucristo- no les convierte en líderes de toda una generación, argumenta David Fowler, de la Universidad de Cambridge, en un estudio publicado bajo el título de "La Cultura Juvenil en la moderna Gran Bretaña".
Para el historiador, el movimiento "Swinging London" vivido en los '60 fue antes una celebración de la abundancia económica de esta elite que una edad dorada para la juventud inglesa, reconoce un comunicado de la Universidad de Cambrigde, que se ha hecho eco del estudio de Fowler.
"Eran jóvenes capitalistas que, lejos de desarrollar una cultura juvenil, explotaron a los jóvenes promoviendo una cultura de ciega adoración de los fans, griterío insensato y consumismo pasivo entre los adolescentes", critica el profesor, que llega a equiparar el fenómeno de los Beatles con el vivido con las Spice Girls en los '90.
Fowler recuerda que los Beatles participaron en programas de televisión populares de aquellos años que eran "simple entretenimiento familiar" y de ningún modo estaban en la vanguardia de la cultura juvenil, sino que ese fenómeno de la alta sociedad era inaccesible para la mayoría de los jóvenes entre 18 y 25 años.
Para Fowler, ni los Beatles ni los Rolling Stones estaban interesados en hacer de portavoces de los jóvenes de su generación sino que lo único que les interesaba era vender discos.
El comunicado apunta que el propio Mick Jagger se definió una vez como "sólo un músico" y que la afición de los Rolling Stones por comprar grandes mansiones en el campo y vivir como la alta burguesía era algo que sus fans difícilmente podían copiar.
El historiador argumenta que los "mods", movimiento que comenzó en algunos barrios del norte de Londres y se extendió por todo el país en tres años (1964-67), fueron "un fenómeno cultural más importante que los Beatles porque generaron el primer movimiento juvenil caracterizado por su movilidad geográfica".
El profesor de Cambridge considera, sin embargo, que el auténtico pionero de la cultura juvenil de la Gran Bretaña en el siglo XX fue Rolf Gardiner, padre del famoso director de orquesta John Eliot Gardiner.
Durante su paso por Cambridge en los años '20 del siglo pasado, Rolf Gardiner, un admirador del escritor DH Lawrence, formuló su ideario para la juventud, que debía expresarse más libremente y atreverse a contrariar las opiniones de sus progenitores.
Interesado en el folclore británico y fascinado por la cultura juvenil de la Alemania de la República de Weimar -incluido su culto del nudismo-, Gardiner intentó tender puentes con los jóvenes de ese país continental.Fowler rechaza las acusaciones de quienes consideran a Gardiner un simpatizante nazi: "Sólo quería forjar amistades. Era un idealista. Individuos como Rolf Gardiner fueron los auténticos subversivos desde el punto de vista cultural: estrellas del pop antes de que éstas siquiera existieran".

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