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lunes, 1 de junio de 2009

La Renga: Al mal tiempo, buen rock

La Renga, el grupo rockero independiente que es uno de los más populares de la Argentina, plasmó su impronta en un festivo recital que desafió al mal tiempo y colmó el estadio Ciudad de La Plata.
Apelando a un repertorio variado que remitió más a las dos décadas de vida y a una decena de álbumes que al último disco "TruenoTierra" (2006), La Renga exhibió la intacta potencia que enciende a su público joven y fervoroso.
Siempre transitando los márgenes de la industria, la banda oriunda de Mataderos convocó una vez más a sus fieles, "los mismos de siempre", y generó un espectáculo que por primera vez tuvo transmisión radial en directo a través de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC).
Como prólogo a "Moscas verdes para el charlatán", Chizzo dijo desafiante: "Vamos a hacer un tema viejito que viene a colación sobre rumores que vinieron corriendo acerca de que La Renga se separa o se suspende el show. Se ve que ustedes le hicieron caso. La Renga no se separa, viejo, y el show no se suspende tampoco".
Las palabras ayudaron no más que el rock poderoso y contundente del quinteto para seguir agitando a una audiencia que se entregó sin pausas al grito, al salto y al "pogo".
"Gracias por bancarse la lluvia y venir a encontrarnos", saludó el cantante y guitarrista en el inicio de la noche y antes de que La Renga arremetiera con "A tu lado". "Montaña Roja" y "En el baldío".
El bajo de Teté, la batería de Tanque, el saxo y al trompeta de Chiflo y el saxo, la armónica y la guitarra rítmica de Manu cumplieron a rajatabla con esa masa de música que arrasó desde el escenario e hizo las delicias de la multitud embarrada por culpa de la lluvia que anegó esa zona de la capital provincial.
"Para que vean que esto sigue adelante, un tema nuevo que va a estar en el disco que estamos grabando por estos días y que se llama ’Canibalismo galáctico’", anunció Chizzo antes del único estreno de una lista plagada de hits.
La oferta continuó con "Estalla", "El cielo del desengaño", la vieja canción lenta "Cuando estés acá" y los otra vez poderosos "El rastro de la conciencia", "Desnudo para siempre (o Despedazado por mil partes)", "El ojo del huracán", "Cuando vendrán" y "Ruta 40".
La Renga arribó a La Plata para dar su segundo recital de 2009 donde únicamente promovió, el 24 de enero, la primera edición del "Festival de la Huella Invisible" en el Aeródromo cordobés de Santa María de Punilla, al que también invitó a Lovorne, Los Violadores, Gardelitos, Viticus, Mad, Edelmiro Molinari, El Tri (México) y Koma (España), entre otros.
Quizá por eso, no extrañó que entre las banderas de muchísimas localidades bonaerenses que se sacudieron en el estadio, también hubiera de Chaco y San Juan ya que cada presentación del grupo es un acontecimiento para sus seguidores de toda la Argentina.
"El viento que todo empuja", "El rey de la triste felicidad", "La razón que te demora", "Detonador de sueños", "Panic Show" y "Caminito al costado del mundo", fueron servidos a punto de ebullición por una propuesta que le puso todo su fuego a una jornada gélida y lluviosa.
El grado de vinculación entre la banda y sus fans, no impidió que el intérprete se enojara ante algunas zapatillas que fueron arrojadas contra el escenario y entonces le preguntó a los espectadores "¿quién los manda a tirar las zapatillas, Los Piojos?" Pasada la medianoche, Chizzo volvió a dirigirse al público y le tributó un "gracias por estar aquí a pesar del tiempo y de la mala comunicación de la prensa. Nos vemos la próxima, los queremos mucho" y comandó la versión de "Hablando de la libertad".
Sin publicidad, apelando al boca a boca y haciendo uso de una independencia verdadera, La Renga lo hizo de nuevo, sacudió La Plata y le puso un toque de verdad a un fin de semana donde el rock local copó la cartelera.
Calamaro ratificó su romance con el público argentino

Andrés Calamaro ratificó su romance con el público argentino con un notable show en el Luna Park en que repasó su cancionero bajo la excusa de presentar su caja de seis discos titulada "Andrés".
Esa caja contiene hits, clásicos y mucha canción que pocas veces vio la luz en formato CD.
Incluye canciones de la etapa química de Deep Camboya -el apart hotel de la Recoleta donde Calamaro se encerró a componer febrilmente durante meses sin ver la luz-, tangos, boleros y rarezas que Andrés grabó por capricho, por gusto y placer, como corresponde a alguien de jerarquía.
Jerarquía fue algo que mostró la banda de Andrés, integrada por Candy Caramelo en bajo, el Niño Bruno en batería, Tito Dávila en teclados y Julián Kanevsy, Geny Galo y Diego García en guitarras, que ratificó entre sutilezas que es una poderosa máquina de rocanrol.
Calamaro arrancó el show con "La parte de adelante", al que le siguieron dos temas de "la lengua popular", su último disco, como "Carnaval de Brasil", "Mi gin tonic".
Las emociones fuertes llegaron de la mano de "Todavía una canción de amor", temas de los Rodríguez escritos a tándem con Joaquín Sabina y con "El día de la mujer mundial".
Luego el Salmón volvió a darse el placer de meterse con el tango al cantar "Jugar con fuego" y "Los mareados", para luego emocionar con canciones como "El novio del olvido", "Copa rota"y "Estadio Azteca".
En el camino aparecieron otros títulos de Los Rodríguez como "A los ojos" y "Me estás atrapando otra vez", que fueron el preámbulo a "Crímenes perfectos", entonada por todo el estadio.
Para el cierre guardó "Paloma", "Canal 69" y "Flaca", y se dio el gusto de versionar "El cantante", el clásico de Rubén Blades, que hiciera famoso el salsero puertorriqueño Héctor Lavoe.
La despedida fue muy emotiva, pero nada es para siempre y el almanaque calameresco prevé un encuentro a fin de año al aire libre en el Club Ciudad de Buenos Aires.

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